El pasado noviembre bautizamos a Valeria, mi nena de casi un añito y quisimos reunirnos con algunos familiares y amigos para celebrar la ocasión. Mi marido me habló de enviar unas cuantas invitaciones y enseguida pensé en hacerlas yo misma.
La verdad es que si me dan a elegir, y además tengo la posibilidad de hacerlo, siempre prefiero hacer este tipo de cosas con mi manitas... Lo imagino, busco inspiración y luego me pongo manos a la obra. Es cierto que a veces no resultan tan perfectas, ni tan profesionales; pero me encanta que lleven mi toquecito personal, le pongo mucho empeño y mucho mimo al realizar cada detalle y además es algo que le voy a mostrar a mi niña más adelante. Es sobre todo un bonito recuerdo.
Los materiales para las invitaciones fueron muy asequibles (cartulina de colores, cintas decoradas, troqueladora con forma de flor, perlitas, pegamento, paciencia y muchisimo cariño)... la verdad que quedaron sencillas, bonitas y totalmente personalizadas.
También me puse a la tarea de elaborar unos recuerdos para todas las señoras, señoritas y niñas que nos acompañaron ese día tan especial. Pensé en algo que a la vez que bonito y decorativo pudiera resultar útil y como a mi me encanta darle a la aguja y al hijo y creo que todas en algún momento necesitamos hacer algunas puntaditas, se me ocurrió hacer unos alfileteros en fieltro y al final me decidí por unos simpáticos cupcakes...
Busqué indicaciones, moldes, videos y hay muchísimo material en internet, le puse un poco de imaginación y a la tarea. Robando ratitos aquí y allá, cuando la peque dormía, cuando se iba a pasear con papi, etc. Fue realmente entretenido y delicioso hacerlos.Yo personalmente, me quedé contenta y me gustaron mucho. Además todos son diferentes... cada una de las invitadas se llevó su recuerdito único del Bautizo de Valeria.





